Por la B de Botella

Cuando la protagonista es la botella tanto o más que lo que contiene… No se trata de averiguar qué fue antes, el huevo o la gallina, lo que está claro es que en la historia de la publicidad y del marketing existen maravillosos y sorprendentes ejemplos de packaging, y una botella no deja de ser esto. Coca Cola ha encumbrado su botella hasta límites imagino que en sus orígenes insospechados. No se ha tratado sólo de una evolución progresiva y acorde con los tiempos (que también) sino hacer de este objeto de uso común un bien preciado que hasta han vestido diseñadores de la talla de Karl Lagerfeld, Moschino, Roberto Cavalli, y Donatella Versace, sin olvidarnos de nuestros diseñadores nacionales, como Devota&Lomba, Lydia Delgado, Roberto Verinno y Miriam Ocariz.

La botella de Coca Cola

El diseño único de la botella de Coca-Cola tiene su propio nombre: Contour. Así es como se llama uno de los iconos más reconocibles de la marca, que la ha acompañado desde 1916. La botella Contour nació para ser diferente (sobre todo, con respecto a la competencia).

Botella contour

El primer diseño tuvo que estilizarse un poco para cumplir los requisitos que marca la producción en serie de botellas y las máquinas de envasado. Pronto la versión definitiva se extendió por todo el mundo.

Absolut

Otro ejemplo del éxito de una botella se puede encontrar en la marca de Vodka ABSOLUT. Una botella sencilla que ha servido a los anunciantes para “customizarla” de mil y una maneras en sus campañas de publicidad. Su silueta “regordeta” pero con clase no se nos despista.

Foto de la B: Del libro de Ángels Navarro “Letra a Letra” (Combel Editorial)